El aeropuerto de Kastrup está a ocho kilómetros de la capital unido por la autopista.
Cada diez minutos un autobús une el aeropuerto y la Estación Central. No obstante, la opción más económica y cómoda es el tren que cuesta 19,50 coronas.
Los taxis van equipados con contadores. Por la bajada de bandera se paga aproximadamente 22 coronas y por el kilómetro, 11 coronas.  Conpnhague cuenta con un sistema integrado de metro, autobús y tren que se conoce como S-Tog. Este sistema permite viajar en cualquier medio con un billete único.
El metro va desde la estación central a los puertos (Vesterport, Norreport, Østerport), a la casa-museo de Karen Blixen, al museo de Louisiana y a los castillos del norte de Zelanda. Los billetes de autobús y metro son comunes en las zonas urbanas y se pueden utilizarse indistintamente.
El tren es el medio de transporte más popular. Son rápidos y frecuentes, y circulan a todas horas. El billete cuesta un mínimo de 11 coronas y lo vende el propio conductor.
Existe la Tarjeta Copenhagen Card que permite viajar en cualquier transporte público tantas veces se quiera, además de ofrecer la oportunidad de entrar gratuitamente en museos e incluso en el parque de atracciones Tívoli. El precio es de 175 coronas por día. Sin embargo, uno de los medios preferidos de transporte en Copenhague es la bicicleta. Se pueden alquilar en la calle, dejando un depósito de dinero que es devuelto previa devolución de la bicicleta. El clima de Copenhague es muy variable durante todo el año. Es una ciudad húmeda, fría y lluviosa con heladas durante los meses de invierno y una temperatura que desciende de los 0ºC, y temperaturas suaves de 25ºC en verano. Febrero es el mes más frío del año, con una temperatura media de menos 0 grados, y julio es el más caliente, con una media de 16.6 grados. |
 La gastronomía de Copenhague ofrece multitud de posibilidades a los turistas. Su tradición marítima obliga a probar la combinación de sabores que resulta del marisco y en especial de su típico plato de langostinos con rebanada de pan casero y mantequilla.
Otros productos distintivos son los lácteos del país y la bebida nacional por excelencia: la cerveza. Y como guinda a una exquisita comida no pueden faltar las fresas con nata, los pasteles y los chocolates. Durante las fiestas navideñas lo cafés de la ciudad sirven un vino caliente especiado que se conoce como el glögg, acompañado de pequeños buñuelos con azúcar y mermelada.
La relación calidad-precio es posible en Copenhague. El muelle, por ejemplo, ofrece diversos locales en los que se puede degustar un exquisito arenque recién ahumado. Mientras, las numerosas plazas de la ciudad ponen al servicio de los visitantes cafés y restaurantes con terrazas que abren incluso en invierno.
Sin embargo, también es posible combinar la visita turística con un aperitivo de a pie, sin detenerse, que se pueden encontrar en numerosos puestos callejeros que venden el tradicional sándwich abierto de pan negro y mantequilla, tortilla de beicon y cebollino o la típica rodepolser, una salchicha roja asada.  La comida se sirve entre las 12.00 y 14.00 horas de la tarde y la cena entre las 18.00 y 21.00 horas de la noche.
Bøf & ost Gråbrødretorv 13 Precio: bajo. Especialidad: comida danesa de inspiración francesa. En el almuerzo es típico el smørrebrød, un sándwich de pan integral con mantequilla, arenque, mortadela, patata y paté. Se pueden probar 3 tipos distintos por aproximadamente 118 coronas, o una tabla de diez tipos de arenques por 89 coronas.
Kongens Kælder Gothersgade 87 Precio: Medio Especialidad: comida casera.
Viva Langebrogade Kajplads 570 Precio: medio. Especialidad: marisco de 6 platos Restaurante situado en un barco. Durante los meses estivales la comida se sirve tanto en cubierta como en el muelle.
Alberto K at the Royal. Hammerichgade 1 Precio: alto. Especialidad: comida dano-italiana. Es preciso hacer la reserva con antelación. Zona el Vesterbro.
La Crevette Bernstorffsgade 5,T ivoli Precio: alto. Especialidad: marisco y pescado quesos franceses
Café Kafferiet Esplanaden, 44 Sirve 15 tipos de café.  Hotel Angleterre 4* Kongens Nytorv 34 Precio: Alto Estilo elegante. Un palacio con preciosas vistas a la Nueva Plaza Real.
El Radisson SAS Royal 5* Hammerichsgade 1 Precio Alto Estilo moderno. Conocido por su restaurante panorámico, situado en la vigésima planta.
Hotel Kramer 4* Stortoget, 7 Precio Alto Habitaciones acogedoras. El edificio, obra del mismo arquitecto que proyectó el D’Anglaterre en Copenhague, conserva su solemne fachada.
Hotel Missionshotellet, Selandia y Hotel du Nord combinan calidad exquisita con precios medios.
Albergues: Bellahoj Vandrerhjem, Copenhague Amager, Vejlands Allé y City Public Hostel Absalonsgade. Aproximadamente 100 coronas.
Los kro. Versión danesa de turismo rural. Alojamientos desde 50 €. Use it. Agencia de reservas de habitaciones en casas privadas. Radhusstraede, 13. Sleep In. Alojamiento económico elegido por mochileros de todo el mundo. Servicios y ducha compartidos. Ofrecen desayuno. Algunos Sleep In de Copenhague; En el centro del barrio de Nørrebro se encuentra el hotel “Sleep in Heaven” y el Sleep In ecológico “Sleep in Green”. También hay Sleep Ins en Vesterbro y Østerbro. Algunos Sleep Ins sólo están abiertos durante los meses de verano. Copenhague es considerado desde hace años un paraíso de las compras. Las calles peatonales, alejadas del bullicio del tráfico, son un lugar perfecto para disfrutar de un día de tiendas. La arteria principal es Stroget, que alberga a su paso multitud de locales de moda y restauración.
Una parada obligada para los turistas, es la casa de Hans Christian Andersen, el más añorado cuentista de Dinamarca y las tiendas que deleitan a los transeúntes con recuerdos variados de la ciudad: reproducciones miniatura del hogar del escritor de “La Sirenita” o “El Patito Feo”.
Además de las calles de Copenhague, las carreteras de las afueras de la ciudad ofrecen una gran oportunidad para conocer auténticos productos daneses; puestos de frutas y verduras recién cogidas por los agricultores. |
 Una de las formas más cómodas y tradicionales de conocer Copenhague es hacerlo a pedales, sentado sobre una de las miles de bicicletas que se pueden alquilar de forma gratuita en casi cualquier punto de la ciudad. Es tan sencillo como hacerse con los carros de la compra en los supermercados.
Se mete un depósito de 20 coronas aproximadamente, que se recuperan al devolver la bicicleta. La ciudad está debidamente preparada para circular tranquilamente sobre dos ruedas. Ni si quiera el frío del invierno impide conocer Copenhague en uno de sus medios de locomoción más tradicionales.
Una vez tenemos en nuestro poder la bicicleta sólo tenemos que empezar a disfrutar del recorrido y del verde paisaje de la ciudad vikinga. Además no encontraremos problema gracias a la hospitalidad de los lugareños y a su conocimiento del inglés para comunicarse. La primera escapada nos lleva a Christiania, una ciudad hippie dentro de Copenhague. Se trata de un poblado libre, que vive a su manera.
Tiene sus propias normas y estilos de vida alternativos y en el ambiente se respira el “no al consumismo”. Un lugar que sin duda sorprenderá a sus visitantes. Además de este curioso barrio, Copenhague derrocha una enorme tranquilidad gracias a la infinidad de parques que invitan a pasar un día tranquilo, de picnic y en familia. Una forma habitual y muy demandada por los daneses de pasar el día.
La siguiente parada nos lleva al corazón de Copenhague. La ciudad es tan abierta y acogedora que es prácticamente imposible perderse. La primera visita la reservamos para la universal y la estatua de La Sirenita. Aprovechando su ubicación podremos dar un paseo por el parque de Kastellet.
Desde aquí lo más práctico es dirigirse al Palacio Amalienborg, al Marmorkirke (Iglesia Marble) y a la calle Nyhaven, una de las principales arterias de la ciudad, desde la que se puede llegar al Teatro Real. Otra visita que no se debe escapar es el Castillo de Rosemborg que alberga las joyas de la Corona. Desde allí se puede visitar el Jardín Botánico, con su diversidad de plantas y vegetación, y culminar el recorrido admirando la ciudad desde lo alto de la Torre Redonda.
La forma perfecta para acabar el día es acercarse hasta Magasin du Nord, el centro comercial más importante de Copenhague o Stoget donde confluyen las principales calles comerciales de la ciudad. Una vez se conozcan todos los rincones de Copenhague se recomienda realizar una excursión a Suecia por el puente Oresund. Los dos países están separados por un recorrido de menos de una hora en coche.
Con el paso de las horas y con la caída del sol, Copenhague se viste de luz y de color para acoger a los protagonistas de la noche. Los restaurantes y las discotecas abren sus puertas y ofrecen todo tipo de actividad; conciertos al aire libre, música en vivo, espectáculos cosmopolitas… Copenhague, una ciudad moderna y abierta que ofrece diversión para todos los gustos. En el café-bar Oscar y en El Plan Disco el que manda es el ambiente gay. Los estudiantes acuden cada jueves a Studenterhuset o Rust. Museo Nacional Museo Nacional de Arte Museo de Arte Moderno Museo Karen Blixen Museo Geológico Museo Botánico y Zoológico Los Jardines Tívoli, que con sus más de 300 millones de visitantes se ha convertido en el mayor centro de ocio de la ciudad. Desde su fundación en 1843, los Jardines Tívoli han acogido espectáculos de todo tipo: música, conciertos, atracciones… Durante la época navideña, los Jardines se transforman en un mercado con productos típicos de estas fechas. Todos los domingos, los Jardines se visten de color para ofrecer un espectáculo de fuegos artificiales que despiden a los visitantes del Tívoli.
El Puerto de Copenhague se ha adaptado a los nuevos tiempos y sirve en la actualidad de punto de encuentro de cientos de daneses y turistas que se acercan a las cristalinas aguas del Puerto para tomarse un merecido baño. La antigua base naval de la ciudad, conocida como Colmen, tampoco es menos y permite disfrutar de espectaculares y relajantes vistas al mar. Desde el Puerto se puede alquilar un barco y hacer excursiones a una de las 406 islas que componen Dinamarca.  El Vestebro, que en la actualidad es conocido como el barrio latino, destaca por los enormes murales que visten a los edificios.
La escultura de “La Sirenita” es uno de los principales símbolos de Copenhague. Este trabajo de Hans Christian Andersen, junto con el “El Patito Feo” son las obras más representativas y exitosas del artista. Una estatua del escritor preside también los Jardines Reales, un lugar perfecto para disfrutar de un picnic familiar.
El Palacio Real de Amalienborg, sito en el centro de Copenhague. El momento idóneo para visitar el Palacio es a las 12 horas del mediodía, momento en el que se produce el cambio de Guardia.
El Palacio de Rosemborg, construido en el siglo XVII por el Rey Christian IV, nos ofrece una bonita colección de decorados, retratos y artesanía danesa.
El Diamante negro. Un gran inmueble negro de siete plantas de cristal y cemento que representa un símbolo de la arquitectura de este siglo y que sin duda es buen reflejo del nombre que le bautiza.
El Ayuntamiento. Edificio de estilo italiano que data de 1900. Enmarcado en una sencilla y bonita plaza, llama la atención por su reloj Vendensur, formado por 13 relojes que marcan la hora actual de cualquier parte del mundo.
Copenhague cuenta con otros centros de interés que acogen diversidad de eventos que entretienen a lugareños y turistas como representan La Casa de Ópera o el Teatro Real de Copenhague.  Copenhague, capital de Dinamarca, casi milenaria, cuenta con más de 900 años de historia. A pesar de los incendios y el bombardeo que sufrió en los siglos XVIII y XIX respectivamente, conserva gran parte de su historia, impresa en su arquitectura casi intacta al paso del tiempo en sus palacios y castillos que recuerdan al turista una ciudad de cuento.
El artista local, culpable de tal riqueza, no podía ser otro que Hans Christian Andersen, autor de obras de éxito mundial como “La Sirenita” o “El Patito Feo”. Copenhague se localiza en Selandia, la más grande de las 406 islas que forman parte de Dinamarca y la única habitada.
Copenhague, centro financiero y cultural de Dinamarca, oculta bajo la sobriedad de sus edificios y monumentos una gran ciudad por descubrir. El puerto, eslabón de intercambio comercial, los castillos, canales, torres y parques, unidos a la amplia oferta de ocio diurna y nocturna de la ciudad, dan como resultado una urbe con un animado ambiente callejero y una de las capitales más antiguas y con más encanto de Europa. |